Un descendiente de Bram Stoker resucita al controvertido personaje en una secuela de la novela para darle «una nueva oportunidad». Llega, tras arrasar en EE UU, una segunda parte de la trama vampírica
Drácula, el rey de los vampiros, asesinaba brutalmente, succionaba hasta la saciedad la sangre de sus víctimas, se regocijaba en el dolor ajeno. pero en realidad «no era tan malo». Al menos eso es lo que asegura el canadiense Dacre Stoker, sobrino bisnieto del autor original de la novela, quien ha resucitado al vampiro porque cree que merece una segunda oportunidad. «Tenía sus razones para matar», sostiene el escritor. La secuela oficial de la mítica novela de Bram Stoker, ‘Drácula, el no muerto’ (editorial Roca), que ya ha batido récords de venta en Canadá y Estados Unidos, llega ahora a España e Hispanoamérica en medio de un desatado furor por los vampiros.
En una entrevista, Dacre confiesa que pertenecer a la familia Stoker tiene su gracia. «No somos ricos, porque la viuda de Bram vendió los derechos del libro, que inicialmente no gozó de excesiva popularidad, pero sí que atesoramos cierto sentimiento de orgullo familiar». Desde que era niño, cada año por Halloween ha tenido que soportar comentarios jocosos del tipo «¿nos vas a chupar la sangre?», aunque no se ha decidido a recoger el testigo de su ancestro hasta ahora.
«No soy escritor, pero imagino que sí que debo llevar en los genes cierta capacidad para la narrativa. Por eso me decidí a embarcarme en esta aventura», admite este atleta profesional retirado, que actualmente trabaja como gerente de una empresa dedicada a la conservación medioambiental.
Un príncipe rumano
Dacre Stoker, que ha escrito el libro a cuatro manos junto con el especialista del género Ian Holt, ha recurrido a los libros de Historia para caracterizar a su particular Nosferatu. Lo identifica con el sádico príncipe rumano Vlad el Empalador, personaje siniestro de la Edad Media que asesinó a miles de turcos en sangrientas guerras. Su brutalidad no tenía límites. Remataba a sus víctimas clavándoles una estaca. Pero lo hacía por lo que «él creía que era una buena razón», según afirma Stoker. «Tenía la misión de defender la cristiandad en Europa frente a las invasiones otomanas».
Aunque esta identificación de Drácula con el señor de la guerra rumano no es nueva -ya ha aparecido en el cine, en la magistral adaptación de Francis Ford Coppola (1992)- Stoker da una ingeniosa vuelta de tuerca al personaje haciendo que éste vuelva a Inglaterra disfrazado de un actor rumano. La novela se sitúa en 1912, 25 años después del desenlace de la trama original que hiciera desintegrarse en cenizas al vampiro. Los personajes que entonces dieron caza a Drácula vuelven a aparecer ahora, con más arrugas, infelices y atormentados por su pasado. Mina no ha podido quitarse de la mente al sanguinario conde, a quien ama secretamente, y que sigue apareciéndosele en sueños; Jonathan, despechado por su mujer, se ha dado a la bebida; el doctor John Seward se ha vuelto adicto a la morfina y Artur Holmwood sigue llorando la muerte de su amada Lucy.
Nuevos personajes
La entretenida secuela también recoge nuevos personajes. Algunos estaban en los borradores que esbozaba Bram Stoker para la novela original y no llegaron a aparecer en la trama. Es el caso del inspector Cotford. Tras revisar los manuscritos originales de su ancestro, y tras un minucioso proceso de investigación en archivos bibliotecarios, Dacre ha querido rescatar al policía pues, a su parecer, éste desempeña un rol ‘primordial’ en la historia. «Se me hacía extraño que no hubiera ningún policía en Drácula. ¡a pesar de que tantos personajes mueran!».
La revisión de los manuscritos de Bram Stoker permitió encontrar, además, un curioso hallazgo: una mención a la oleada de asesinatos atribuidos a Jack el Destripador, que conmocionaban a la Inglaterra victoriana precisamente en los mismos días en que Stoker escribía su novela, a finales del siglo XIX. La idea de que tras los crímenes de Jack el Destripador pudiera encontrarse el colmillo de Drácula puede resultar de lo más regocijante para más de un lector. «Bram quería hacer mención a la brutalidad de Jack el Destripador en la novela, por eso me decidí a incluir esos asesinatos».
Pero si en esta secuela oficial de Drácula, la única autorizada por la familia Stoker, el rey de los vampiros muestra su cara más benevolente. ¿quién ejerce el papel de villano de la trama?. Le toca el turno a una perversa condesa húngara, también rescatada de los libros de Historia, Erzsebet Bathory, un rocambolesco personaje de tendencias lésbicas a quien apasionaba bañarse en la sangre de sus doncellas. «Era una auténtica asesina en serie que secuestraba a muchachas jóvenes y las abría en canal», detalla Stoker. En la novela aparece convertida en una diabólica vampiresa que llevará de cabeza a sus protagonistas.
De entre todas las sorpresas y divertidas vueltas de tuerca que aguardan en las 442 páginas de una historia que a ratos puede pecar de excesivamente retorcida, tal vez la más desconcertante sea la aparición del propio Bram Stoker, que se encarna a sí mismo, como director del londinense Lyceum Theatre, enfrascado en llevar al teatro su novela ‘Drácula’. «Quería rendirle homenaje -aclara su sobrino bisnieto- y reivindicar su nombre no sólo como el hombre que escribió ‘Drácula’ sino también como el gran director teatral que fue».
MÓNICA BERGÓS
http://www.ideal.es
Stoy ansiosa x leerlo en special si sale Bathory… ademas que amo a dracula!!