
(Artículo sacado del baúl de Vampiros.cl, publicado en la versión anterior del sitio) N. E.
“Si deseas ser mío, yo te haré más feliz que el propio Dios en su paraíso.
Los ángeles te envidiarán.
Rompe ese fúnebre sudario con el que pretenden envolverte. Yo soy la belleza, la juventud y la vida: si vienes, seremos el amor.”
Por Eduardo Zaramella
Con estas palabras de Théophile Gautier y su Clarimonda, arranca la fascinante trilogía de Favole, de la jovencísima creadora Victoria Francés. Influida por sus propios recuerdos en tres ciudades italianas, Verona, Génova y Venecia, surge el viaje ensoñador de la joven Favole, un viaje que recorrerá las sombrías fronteras que separan la vida de la muerte.
Básicamente la historia se puede resumir así: un apuesto y enigmático vampiro, Ezequiel, encuentra a Favole a punto de desfallecer en medio de un bosque helado rodeada de lobos. La lleva a su palacio y allí ambos sucumben a la llama del amor. Llama es un decir, teniendo en cuenta el gélido tacto de todo vampiro. Ezequiel se niega, por amor, a convertirla en una princesa más del mundo de los no-muertos y la expulsa del palacio contra su voluntad. Favole llega en barco a Génova y, desesperada por la vacía vida que la espera ante la ausencia del gélido y apasionado abrazo de su príncipe oscuro, decide arrojarse al mar y poner fin a su trágica existencia. Abandonará la vida mortal, desde luego, pero no como ella había pretendido. El largo abrazo del Dios de los Mares la condenará a vagar eternamente por el incierto camino que separa la vida de la muerte, expulsada del mundo mortal, pero sin la posibilidad de compartir su nuevo estado con la única persona con quién querría hacerlo: Ezequiel, el vampiro. Inicia así un viaje tumultuoso que la llevará hasta Venecia, mágica y oscura ciudad, eterno encuentro de almas errantes. Y desde el umbral del Ponte dei Sospiri, comenzará la narración de su historia, la historia de Favole, o quizá la de la propia Victoria Francés en alguna de sus pasadas encarnaciones. Y todo bajo la melancólica melodía de un violín, el suyo, que aprendió a tocar en el palacio de Ezequiel.
A lo largo de tres volúmenes, Lágrimas de piedra, Libérame, y Gélida Luz, Victoria Francés nos muestra un mundo poblado de oscuros y enigmáticos personajes, que de una manera u otra cruzan sus caminos con Favole o Ezequiel. Personajes como Lavernne, ninfa de lívido rostro y blancos cabellos, antigua amante del vampiro; Marquise, princesa rumana portadora de un místico amuleto, el Necross,
quién además de enseñar a Ezequiel a tocar el violín, comparte con él sangre y alcoba; o Ebony, desgraciada bruja que tras arder en la hoguera inquisitorial siglos atrás, cruza el umbral de la muerte para conocer a Favole, tal y como hará el hijo de Marquise, un joven y gallardo vampiro de largos cabellos y ojos pálidos que entregará a Favole el poderoso amuleto de su madre…
Los caminos siempre vuelven a cruzarse, igual que los recuerdos, pero no siempre se pueden compartir. La historia de Favole y Ezequiel es una historia de encuentros y desencuentros, de búsqueda y de anhelos, de sueños y pesadillas. Se aman, pero no pueden compartir ese amor porque les destruiría. A veces, sin embargo, los lazos que unen a los seres, mortales e inmortales, son más fuertes que cualquier destino o maldición. Como el caso de Favole y Ezequiel, que condenados a reencontrarse, lo harán rodeados de almas perdidas a la sombra de un baile de máscaras…

Salpicadas por citas de Gautier, Tennyson, Stoker o Keats, las preciosistas, oscuras, luminosas, y en todo caso, magníficas ilustraciones de Victoria Francés nos sumergen en un mundo de seres perdidos, fantásticos, que llegan hasta lo más profundo de nuestro corazón, y nos hielan la sangre. Favole, cuya primera entrega fue obra revelación del Saló de Còmic de Barcelona en 2004, se ha convertido ya en un éxito editorial, y su autora, Victoria Francés, en un punto de referencia para cualquier aficionado al cómic, y en particular para aquellos que desde hace tiempo nos hemos dejado seducir por la tempestuosa, arrebatadora y aterradora belleza de aquellas fleurs du Mal de las que hablaba Baudelaire, y por todo aquello que hace girar el viento en las noches de invierno.
Desde más allá del Reino de Hades y sus lejanas sepulturas, auguro una larga vida, eterna e inmortal, a las presentes y futuras Favole de Victoria Francés.

los vampiros son criaturas realmente hermosas, pero son hijo s del demonio y aun asi son magnificos jamas sienten , piensan en el amor con tal pero el odio es su fuerza vital yo me unire a ellos en algun tiempo son perfectos
Me encanta esta artista…!!!
Pero no solamente ha hecho Favole tambien esta El corazon de Arlene y Misty circus que no siguen el tema de terror como en Favole
Igual esta weno para ver mas
http://www.victoriafrances.es/
XAU
genial reseña… pero me gustaria saber donde puedo encontrar los libros.
gracias.