
Cada vez que escribo una reseña lo hago desde mis emociones, lo que me provoca cada sonido que escucho e imagen que veo, en ocasiones las emociones son zigzagueantes, encuentro detalles que no me agradan o simplemente exijo más de lo que espero como fanática.
Cuando supe de la visita de Peter Murphy a Chile ya me invadió un cúmulo de apreciaciones, recordé la innumerable cantidad de veces que escuché tanto a su banda Bauhaus como sus discos solistas, también recordé que muchas veces bailé sus temas en fiestas y hasta programé algunas cosillas en mi labor de dj.
Es por eso que el solo hecho de imaginar tenerlo ante mis ojos produjo un vendaval de emociones difíciles de expresar con palabras y me propuse esperar hasta el día del concierto con todas las expectativas posibles.
Con susto advertí la postergación, me negaba a pensar, ‘otra vez’, no podía ser así, entonces cuando finalmente llegó el domingo 15 de febrero fue solo decir, ok, me voy al Teatro Caupolicán.

Llegué al recinto de calle San Diego observando lo muerto que está Santiago en verano a causa del calor, entré y me recibió una música ambiental en tono bajísimo que hacía juego con el poco público que había en el lugar a esa hora, conforme pasó el tiempo esto empezó a cambiar, de fondo sonaba Siouxsie and the Banshees y la gente empezaba tímidamente a instalarse en las graderías.
Una lástima que al faltar minutos para las nueve de la noche el teatro no estuviese repleto, pero bueno, estamos en Chile…
El inconformismo y espíritu crítico se fueron al diablo cuando se apagaron las luces, entraron los músicos acompañantes, comenzaron los acordes de Burning from the Inside y Peter Murphy ya era una realidad para los fans chilenos.
Distinguido apareció en escena este caballero inglés vestido con impecable traje y lanzando flores al más puro estilo casanova, su carisma escénico y su voz embrujaron cada rincón del recinto, exquisita música e hipnóticos movimientos fueron la tónica de gran parte de la presentación porque claro, también hubo instantes casi de humor como cuando empezaban los acordes de Huuvola y Murphy quedó literalmente colgado de la escalera donde se movía como felino, los años no pasan en vano.
Aunque a ratos sorprendió ver lo plástico que se vuelve, memorable su silueta emulando la carátula de Deep o los juegos con bailes epilépticos dignos de Ian Curtis en el cover Transmission. Que decir de su hiperventilado desempeño al ejecutar Lust for Life de Iggy Pop.
Por el lado más actual y aunque a muchos nos desagrade Nine Inch Nails, Murphy irrumpió con Hurt, del tiempo en el cual Trent Reznor y el eran un solo cigarro.
Guiños a Bauhaus claramente hubo, como dejar pasar temas como Bela Lugosi`s Dead, la hermosa She`s in Parties, ese foco alumbrando su rostro y la boa envuelta en su cuello haciendo un alcance a lo que hemos podido apreciar en el dvd Gotham.
Pero claramente el énfasis de su actuación estuvo en su trabajo solista, es acá cuando hizo gala de toda su teatralidad y donde además apreciamos la calidad de los chicos que están tocando junto a él.
Momentos destacados con The Line Between Devil’s Teeth, I´ll Fall with your Knife, The Sweetest Drop, Indigo Eyes y lejos los más celebrados de la noche; la intimidad exquisita de Strange Kind of Love o la fuerza abrazadora de Cut’s you Up y All Night Long que nos hizo vibrar a más no poder.
Aunque el cierre luego de dos horas de concierto fue de esos momentos que te dejan en una introspección y emocionalidad a flor de piel, fuera los músicos, Murphy centrado en el escenario pide silencio y entona a capella la canción Cool Cool Breeze, luego se despide y promete volver como todos los que actúan en nuestro país, una lluvia de aplausos junto a los infaltables alaridos y gritos dignos de barra de fútbol
con ‘Peter, Peter’ lo alaban, se prenden las luces y me quedo con la sensación de haber experimentado una noche inolvidable. Es simplemente grato de resaltar este show ya que cumplió con todas mis expectativas, su voz sigue siendo espectacular, de una profundidad de ultratumba como se ha dicho tantas veces, el sonido estuvo a la altura y hasta el chascarro de la escalera lo supieron sortear con clase.
Peter Murphy jugó con la sensualidad y la ambieguedad de una versión masculina de Marlene Dietrich, no cualquiera sostiene ese poder y manejo escénico, por algo es respetado y por algo lo esperé tanto tiempo, Peter Murphy en Chile estuvo sensacional.
Ahora se divulgan rumores sobre Sister of Mercy, sería genial tener en nuestro país a otra piedra angular dentro del movimiento oscurrillo aunque yo si tuviese la ocasión de soñar me encantaría despertar por la mañana y que alguien importante en mi vida me dijera que viene Siouxsie, tal cual como escuché la noticia de la venida de Peter Murphy.
El tiempo lo dirá.
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Reseña realizada por: Cruxsanguinis [Vampiros.cl Staff]
Fotos:
Zukoe
http://www.flickr.com/photos/zukoe/
Rocknvivo
http://www.flickr.com/photos/rocknvivo/
Hola!
yo estuve ahi y realmente fue un gran espectaculo!
(plis, contactame conmigo por el licenciamiento de la foto mia que usas en el articulo)
bueno Flavio, perdiste la posibilidad de que mucha gente vea tu trabajo
saludos y suerte