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No se extrañen de la carátula del libro, lo adquirí antes que saliera la película de Neil Jordan (1994), por eso el título alternativo y sin el rostro de Tom Cruise en la portada.
Otra de las novelas clásicas que junto a sus posteriores continuaciones han alzado a su autora al sitial de icono de la cultura vampírica. La gracia del libro radica en que por fin
se nos narra una historia desde la perspectiva de un no-muerto.
Inicialmente, el libro nos presenta a “Louis”, un vampiro bicentenario de Nueva Orleáns, que voluntariamente decide contar su historia a “Daniel”, un periodista de baja monta.
Dentro de los recuerdos de sus últimos días mortales y renacimiento preternatural, aparece la figura de su padre oscuro, príncipe maquiavélico, el vampiro Lestat. La tormentosa y andrógina relación entre ellos, toma nuevos bríos cuando transcurrido los años entra en escena “Claudia”, una niña convertida en vampira, que con la inevitable llegada de la madurez dentro de un cuerpo precoz, causará la rebelión y quiebre definitivo de los hijos de Lestat. El resto, lean el libro. Aunque a estas alturas, supongo que conocen la tragedia. Esta primera novela posee una increíble pobreza de personajes, recayendo los principales sucesos en este triángulo de vampiros, además de “Armand”, el vampiro más viejo del mundo (según él). Louis, a ratos parece la versión gótica de Hamlet, cuestionando una y otra vez su propia condición. Lestat, malvado como él solo y Claudia, que desde las tinieblas de la muerte torturará a sus progenitores oscuros para toda la eternidad.
La película no alcanza la altura de la novela, aunque la propia Rice haya hecho el guión, sólo sirve como reunión de celebridades masculinas de Hollywood.
Las cosas mejoran sustancialmente con la aparición de las secuelas “Lestat, el vampiro” (1985) y “La reina de los condenados” (1988), donde Lestat asume como protagonista indiscutible, que después de Drácula se ha convertido en el vampiro literario más conocido. Rice nos introduce en historias mejor hilvanadas y una riqueza de personajes disímiles que transforman a éstas, en una gran trilogía.
Las posteriores entregas de las series “Crónicas vampíricas” y “Nuevos cuentos de vampiros”, compuestas por “El ladrón de cuerpos”, “Memnoch, el demonio”, “Armand, el vampiro”, “El vampiro Pandora” y “Vittorio, el vampiro” realmente dejan bastante que desear. Sólo hasta “Merrick” (2000), he podido leer a la Rice de la primera fase de esta interminable saga, es decir, una lectura más envolvente y atractiva.
“Sangre y Oro” (2001) ya editada en España en su versión traducida, Ya llegó al país. “Blackwood Farm” (2002) y “Blood Canticle” (2003) todavía siguen sin edición en español.
Uno de los últimos trucos de esta autora, tal vez para captar más audiencia, es combinar personajes de la saga de vampiros con la de Las Brujas de Mayfair, su otra trilogía famosa.
Imprescindible para todos los vampirofilios amantes de las tragedias
shakesperianas y la cebolla.
por: Boris López