La figura del conde Drácula, el vampiro por antonomasia, el muerto viviente que tanta celebridad ha alcanzado en el cine, no necesita presentaciòn. Como las figuras literarias del Dr. Jekyll-Mr. Hyde y Frankestein, Dràcula ha cobrado plena vida en la sociedad tecnológica del siglo XX, alcanzando una fama que su creador ni siquiera habìa sospechado. ¿O sì lo habìa previsto? Porque la vida de su padre literario el escritor irlandès Bram Stoker, es tan intrigante como el personaje que naciera de su màgica mente.
Stoker nació en Dublìn en 1847 y gozò de salud precaria desde joven, lo que no impidiò que estudiara intensamente en el Trinity College de su ciudad natal. Màs tarde ejerciò como crìtico y director teatral y escribiò varias obras del tipo fantàstico, hasta que concibiò su novela Drácula, que fue editada por Constable Press de Londres en mayo de 1897. El dìa 18 del mismo mes, Stoker hizo dar una presentaciòn teatral de la obra en un pròlogo y cinco actos. Y de esa manera empezò a cobrar forma casi corpòrea la figura legendaria del conde Dràcula, el temible vampiro de Transilvania.
Sobre la creaciòn de esta figura literaria hay que destacar el hecho de que Bram Stoker era miembro de la secta ocultista Hermetic Order of the Golden Dawn (Orden Hermértica del Alba de Oro), dedicada a la enseñanza y práctica de la magía que se atribuía a Hermes. En esta secta brillarían grandes e inquietos personajes: el poeta W. B. Yeats, el escritor de temas sobrenaturales Algernon Blackwood, el escritor de lo fantástico y lo incomprensible Arthur Machen, el mago Aleister Crowley, el ocultista MacGregor Mathers, William Wym Westcott, Allan Bennett entre otros.
Aunque Stoker escribió dicha novela gracias a los datos suministrados por su amigo Arminius, quien descubrió en Bucarest dos manuscritos en los que los turcos daban testimonio de las crueldades del príncipe valaco Drácula, no es menos evidente que reunió en el mismo personaje el tema del vampirismo y el de la necromancia y sistemas mágicos aprendidos en los libros ocultistas y en la Orden Hermética del Alba de Oro. ¿No representa acaso el vampiro Drácula el ciclo vida-muerte-vida, es decir, el proceso de la reencarnación? ¿No son los medios empleados para resucitar puros rituales de magia roja? Los otros ingredientes mezclados por Stoker son el sadismo-masoquismo, la sensualidad, la atracción del peligro desconocido…, tan comunes en el ser humano.
Además de estudiar las tradiciones que relacionadas con los vampiros existían en Transilvania, Stoker había leído las obras anteriores de otros autores, como el poema La novia de Corinto, del famoso Goethe (1797); El Vampiro, de John W. Pollidori (publicada en 1819), Vampirismo, de E. T. A. Hoffman (1821); El Viy, de Nikolai Gogol (1835); La muerte amorosa, de Théphile Gautier (1836); Varney el vampiro, de Thomas Preskett Prest (1847); Carmilla, de Joseph Sheridan LeFanu (1872)…
Otra novela de vampiros escrita por Stoker es The Lady of the Shroud (La dama del sudario), publicada en 1909, tres años antes del fallecimiento del autor. Stoker murió en Londres en 1912, luego de seis años de penosa enfermedad. Dos años más tarde en 1914, se publicó su narración corta Dracula´s Guest (El Invitado de Drácula), junto con otros relatos terroríficos. El invitado de Drácula en realidad era la introducción de Drácula, la cual fue suprimida por los editores ingleses.
[...] la novela homónima del irlandés Bram Stoker (1897), la historia basada en Dracul, un príncipe cruel y temido que vivió en el siglo XV, [...]